Siempre existe otro camino

Son las nueve de la mañana y empieza el día de la marmota en casa de Martina González, en Soto del Real. Los madrugones se han paralizado porque, ahora, si algo sobra es tiempo. O no tanto. Porque Martina, de 15 años, no está de vacaciones, como tanto le han recalcado desde que dejó de ir al instituto el 11 de marzo. Por eso intenta mantener su rutina, desayuna junto a su hermana Clara, de 12 años, y su madre y a las 10.00 en punto se conecta al ordenador, un agujero negro del que ahora, en tiempos de coronavirus, le cuesta salir a lo largo del día. Las clases se concentran ahí. Las dudas. Las respuestas de sus profesores. Y los deberes. Muchos deberes. Todo pasa dentro de ese rectángulo, aunque de una manera más lenta de lo normal porque los docentes, al otro lado, sufren la ley del embudo y no pueden responder de forma instantánea.

https://elpais.com/espana/madrid/2020-03-22/martina-en-linea-lucia-desconectada-la-brecha-escolar-que-marca-el-coronavirus.html?fbclid=IwAR1m5tiaVMZEdt8j4rdGziuK6daA245xmOf0PUK81GBnnAwii211Y3OHfhk

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